No molesten al conductor.

Debería dar gracias al servicio público en general y al catalán en particular por procurarme tantas ideas y tanto rato libre para pensar y/o dormir. Sin ellos esto no sería posible.

Digo esto porque hoy en día es posible ver cualquier cosa en un autobús, o casi.

¿Quién no ha vivido en sus carnes una calurosa tarde de verano de pie en un bus a reventar? Por no hablar de ese olor, tan característico y desagradable, ese olor matinal a humanidad que es lo que le despierta a uno. ¿Incómodo? ¿Aún no? Bueno, al más puro estilo del póker, veo y subo la apuesta.

Qué me dicen si aparte de ese olor nos topamos con la temible abuela, que por supuesto está mucho más en forma que tú, que te pega un empujón para subir la primera, como si se fuera a quedar en tierra y el bus vacío. Estas mujeres son muy peligrosas, ya que son las mismas que te pisan sin ningún remordimiento si osas acercarte a cualquier caramelo del suelo el día de la cabalgata.
Nota mental: No acercarse.

Prosigamos con el argumento.
Superados el calor y la abuela infernal (nótese que la edad de la susodicha puede oscilar de los 50 a los 85 aproximadamente. Por si acaso no se fíen de ninguna), llegan las 6 de la tarde, y con ello, el autobús escolar.

Esto generalmente no suele suponer un problema, simplemente vas más apretado. Sin embargo, porque siempre hay un pero , puedes encontrar muchos subgrupos de niños.
Una primera clasificación serían los más pequeños, que pueden ponerse pesados. Muy pesados. Van dándose golpes sin importar la gente a su alrededor.
Otro grupo son los que llegan en corrillo a cualquier lado y arrasan con todo y con todos. Son parecidos al grupo anterior, pero se les distingue por algo, y es que hablan tres o cuatro veces más fuerte que el resto de pasajeros, probablemente por llevar la música demasiado alta o por querer llamar la atención, aunque yo me inclino más por lo segundo.

El día empieza a terminarse y es hora de mencionar al último grupo de esta maravillosa fauna que nos proporciona nuestro gran amigo rectangular.

Cuando ya hemos superado todo lo anterior, nos encontramos con el jefe final del juego, con ese momento crucial de hacer all-in o caer en bancarrota.
Y no sólo en bancarrota, yo querría caerme de un sexto cuando me los encuentro.

Y este grupo es ni más ni menos el del adolescente español medio.
Bien, maticemos, el ejpañol medio.
Sí, este grupo es una explosiva combinación entre el querer llamar la atención a base de gritos, de su forma de andar y de vestir, ya que parecen sacados de una mezcla de western barato con un videoclip del Fary, respectivamente.
Eso sin olvidarnos del “loro” que suelen llevar. Generalmente un móvil a todo volumen con La Húngara, Camela y Suput…

Es en este punto cuando uno empieza a pensar en algún tipo de forma para que todo parezca un accidente, ¡Se tropezó al bajar! y es cuando te vienen las clases de derecho penal a la cabeza, las causas de justificación: ¿Estado de necesidad? ¿Fuerza irresistible? ¿Legítima defensa?

No les daré más ideas. Para más información, consulten con su farmacéutico.

Próximamente, en las mejores salas. Y en las peores también. Forrester…

Comentarios

  1. Diosssss, la música en el móvil a todo volumen, ese efecto radiocassette que no tiene ninguna justificación. ¡Y a veces incluso cantan ellos mismos!
    Algún día nos extinguiremos y aún habrá quien se sorprenda.

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  2. Me alegro que os animeis a comentar los artículos, y por ser el primero, una batidora esta siendo enviada vía paloma mensajera hacia tu casa!
    Bromas aparte, agradezco el comentario,así parece que alguien lee lo que escribo y da fuerzas para seguir.
    Saludos.

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